PROGRAMA DE BIOESTIMULACIÓN TEMPRANA
(De los 3 a los 16 días de vida del cachorro)
(De los 3 a los 16 días de vida del cachorro)
El programa de bioestimulación temprana en cachorros del labrador, también conocido como ENS (Early Neurological Stimulation) o Programa Bio Sensor, consiste en la aplicación de una serie de estímulos neurológicos muy breves y controlados entre los 3 y 16 días de vida. El objetivo es estimular su sistema nervioso en una fase de enorme plasticidad cerebral para favorecer una mejor capacidad de adaptación en etapas posteriores de la vida.
En el Labrador Retriever las ventajas del programa de bioestimulación temprana son especialmente interesantes porque estamos ante una raza seleccionada para trabajar en estrecha colaboración con las personas. Entre las ventajas que se han estudiado destacan la mayor tolerancia al estrés, mejor capacidad de aprendizaje, recuperación emocional e incluso beneficios fisiológicos. En definitiva, mejora la resiliencia de los cachorros, es decir su capacidad de enfrentarse a situaciones nuevas, adaptarse a ellas y recuperarse adecuadamente sin experimentar miedo o estrés.
No obstante, la bioestimulación forma parte de un pequeño porcentaje del trabajo total, que deberá combinarse con una adecuada socialización y educación posterior.
Martina recién nacida, comenzamos el programa de bioestimulación
La bioestimulación temprana se aplica únicamente entre los 3 y 16 días de vida por una característica fundamental en el desarrollo del perro: es durante este periodo en el que se abre una ventana biológica de plasticidad neuronal que no vuelve a repetirse de la misma manera a lo largo de su vida. Durante estos primeros días, el cachorro de labrador se encuentra en el llamado periodo neonatal, en el que prácticamente no tiene interacción con el mundo exterior porque ni ve ni oye, pero no significa que a nivel cerebral no esté activo. En esta etapa, el cerebro vive una auténtica expansión neurológica que es sensible a pequeñas variaciones ambientales.
La teoría de la bioestimulación sostiene que un organismo en desarrollo sometido a desafíos muy pequeños y seguros, desarrolla mecanismos de adaptación más eficientes que otro que permanece constantemente uniformes. Podemos compararlo con el sistema inmune, en el que por ejemplo un niño que crece en un entorno expuesto a múltiples estímulos ambientales desarrolla defensas más robustas que otro mantenido en una burbuja completamente estéril.
A partir del día 15-16 de vida comienza el periodo de socialización, otra etapa muy importante en su desarrollo pero que requiere de una estimulación diferente. En este periodo será especialmente los estímulos sonoros, la interacción con las personas, la socialización, impronta y exploración controlada las que gobernarán estas etapas.
A los 10 días de vida, Martina ya había crecido bastante. Continuamos con los ejercicios de bioestimulación.
Martina en posición vertical con la cabeza arriba
Martina con 14 días de vida. Mostraba algo de reactividad especialmente en la manipulación que mejoraba con los ejercicios de bioestimulación.
Se realiza una bioestimulación con cada cachorro de entre 3 y 5 segundos por ejercicio y cachorro, por lo que cada cachorro tiene una sesión completa de menos de un minuto. En una camada de labrador retriever, el protocolo de bioestimulación se realiza una vez al día desde el día 3 hasta el 16 de vida:
Estimulación táctil interdigital: se coge al cachorro con una mano y con un bastoncillo de algodón o con la punta de un dedo se toca ligeramente la zona situada entre los dedos de cada una de las patas. Se estimulan los receptores táctiles de las almohadillas. El perro debe contraer las patas o mostrar una respuesta refleja a la estimulación. Este ejercicio busca activar las vías nerviosas periféricas que transmiten la información al sistema nervioso central y comprobar que todo funciona correctamente. Aprovechamos para comprobar que el perro tiene una movilidad de las patas completa y que no muestra rigidez.
Posición vertical con la cabeza hacia arriba: se sostiene al cachorro en posición vertical manteniendo esta postura unos segundos. Este cambio espacial produce una estimulación del sistema vestibular, responsable del equilibrio y de la percepción de la posición corporal. En el nacimiento los cachorros tienen este sistema especialmente inmaduro, por ello se tambalean y muestran movimientos tan torpes en sus desplazamientos. Este ejercicio nos ayuda a que el sistema vestibular se estimule de una manera diferente, además nos ayuda a comprobar si algún cachorro muestra una marcha tambaleante que puede ser síntoma de un problema futuro.
Posición vertical con la cabeza hacia abajo: se realiza el movimiento contrario en el que el cachorro permanece con la cabeza orientada hacia el suelo. Este ejercicio también trabaja el sistema vestibular y obliga al organismo a adaptarse a una situación distinta. Debemos tener bastante cuidado a la hora de sujetar al cachorro especialmente de la cabeza y del pecho para que no se venza o sufra daños. No debemos mantenerle más de 4 segundos en esta posición.
Posición supina (boca arriba): es una de nuestras posturas preferidas tanto para la bioestimulación como para las pruebas de carácter y temperamento a la hora de seleccionar un cachorro para una persona con necesidades especiales. En este caso el cachorro se coloca boca arriba durante unos segundos sobre las piernas del criador. Podemos observar la respuesta a la manipulación del cachorro, y aquí podemos ver desde muy temprano la respuesta a la manipulación y los primeros signos de reactividad-sumisión que muestra y mostrará el cachorro en el futuro. Algunos de ellos permanecen tranquilos y otros se intentan zafar, respuestas totalmente normales.
Estimulación térmica: se coloca al cachorro durante unos segundos sobre una superficie ligeramente fresca que debe estar fría pero nunca helada ni mojada. Normalmente se les pone en el suelo de la casa que ya tiene una temperatura distinta a la mantita que tienen en su paridera. El cachorro puede moverse libremente por toda la superficie, experimentando pequeñas variaciones térmicas que activen mecanismos fisiológicos de adaptación.
Finalizada la sesión, el cachorro vuelve inmediatamente con la madre y los hermanos. Desde una perspectiva etológica, estos cinco ejercicios de bioestimulación representan una parte muy importante en el proceso, pero no la única. Lo que marca el carácter futuro del animal será la combinación de estos ejercicios con una excelente impronta humana, una madre correctamente socializada, un destete progresivo y una socialización cuidadosamente planificada a partir de los 16 días de vida.
Sin embargo, es importante comprender que la bioestimulación no es una técnica milagrosa ni un sustituto de una correcta socialización. Su verdadero valor radica en formar parte de un programa integral que incluya una adecuada atención materna, una rica estimulación ambiental, una impronta positiva con las personas y una socialización cuidadosamente planificada durante las primeras semanas de vida. No determina por sí sola el futuro comportamiento del cachorro, pero sí puede ayudar a asentar unas bases sólidas sobre las que posteriormente se desarrollarán la impronta, la socialización y el aprendizaje. Cuando genética, manejo y estimulación temprana trabajan de forma conjunta, aumentan significativamente las posibilidades de obtener unos cachorros de labrador estables, confiados y capaces de expresar todo el potencial que caracteriza a esta extraordinaria raza.
Ejercicio de estimulación térmica en el suelo de casa